¿Por qué pasarse al BIM?

En el mundo de la arquitectura no paramos de oír hablar de la tecnología BIM (Building Information Modeling). Esta metodología está cada vez más presente en la arquitectura actual y, sin duda, marcarán su futuro al permitir un conocimiento técnico real de todos los elementos y el trabajo en equipo desde fase de diseño de todos agentes que intervienen en un proyecto.

La metodología BIM aporta, entre otras, las siguientes ventajas:

  • Posibilidad de presentar siempre el proyecto en estado “as built” dado que cualquier modificación gráfica va asociada a modificaciones paramétricas, técnicas y descriptivas del mismo.
  • Trabajar con componentes reales de mercado (prestaciones, tamaños, acabados, precios, etc.) siempre y cuando el fabricante tenga sus productos desarrollados en BIM.
  • Trabajo simultáneo y sincronizado de los diferentes agentes que intervienen en el proyecto con la detección de interferencias entre las distintas partes.

Todas estas ventajas acaban con la lista interminable de problemas de ejecución que con la manera convencional de diseño generalmente nos encontramos: retraso en los plazos de entrega, sobrecostes, soluciones in-situ a instalaciones que se cruzan, proyectos desactualizados que cambiaron en ejecución, etc.

BIM ha venido para quedarse, con un gran abanico de posibilidades, implantando un cambio fundamental en el que no debemos olvidar que: detrás de grandes resultados, siempre hay grandes cambios.